Cañón de 4 km entre paredes basálticas de 400m, desde el pueblo de Masca hasta una playa de guijarros negros accesible únicamente por el mar. Descenso de sentido único: 2h30 a 3h30.
⚠️ Acceso reestructurado desde diciembre de 2025: Permiso obligatorio (a partir de aproximadamente 40,66 € (caminobarrancodemasca.com), casco incluido + seguro incluido), reserva en caminobarrancodemasca.com. Sendero abierto miércoles a sábado únicamente, franjas horarias de 30 min a partir de las 8h30 (25 lugares por franja). Acceso en vehículo privado prohibido, autobús 355 desde Santiago del Teide obligatorio (comprobante de viaje requerido a la entrada). Barco de regreso (~25€) a reservar por separado.
Los acantilados tienen 400 metros de altura, basalto apilado sobre basalto. Cada capa negra, ocre o roja cuenta una erupción diferente, durante millones de años. Caminas y lees la historia: el negro es la lava fluida que fluyó tranquila, el ocre es toba proyectada durante explosiones más violentas. El cañón se excavó allí porque una falla tectónica abrió el paso y el agua hizo el resto, año tras año.
En el fondo, las palmeras Phoenix canariensis, endémicas, y las euforbiáceas gigantes que crecen como candelabros. Es atravesar siete millones de años de vulcanismo canario en cuatro horas.
El truco: Observa las capas subiendo por las paredes al inicio del descenso. Verás mejor los colores cuando el sol aún está bajo.
Desde el pueblo de Masca, encaramado a 650 m de altitud, el sendero se sumerge en una garganta estrecha esculpida por millones de años de erosión volcánica. Las paredes cambian de color cada hora: negras, ocre, rojo oscuro.
La vegetación es densa en el fondo del barranco, palmeras, laureles, euforbiáceas gigantes. En algunos lugares, el sendero bordea el lecho de un arroyo seco.
