Cuatro miradores se disputan la mejor vista de Los Realejos. El de San Pedro se asoma sobre la Rambla de Castro. El de La Corona domina la zona de parapente. Pero el Mirador de El Lance es el más clásico — una vista frontal, sin obstáculos, sobre todo el Valle de La Orotava. Los platanales en terraza que descienden hacia el mar, Puerto de la Cruz abajo a la izquierda, y el Teide nevado que cierra el panorama al sur. Es la postal del norte de Tenerife — y es real.
El Valle de La Orotava se extiende ante ti como un anfiteatro natural — 12 km de ancho, desde las alturas del macizo de Tigaiga hasta la costa. En primer plano: cultivos en terraza, platanales, viñas. En el medio: tejadillos de barro de La Orotava y campanarios. Al fondo: el Teide (3.718 m) domina todo — cubierto de nieve de diciembre a marzo, ocre dorado el resto del año. Con tiempo despejado, se distinguen los acantilados de Los Gigantes al oeste y la cresta de Anaga al este. El mejor momento: primera hora de la mañana (8h-10h), luz dorada, sin la bruma que sube del fondo del valle.
El Mirador de San Pedro es el más conocido: vista sobre la Rambla de Castro y sus palmeras, restaurante y café en el lugar, salida de la ruta costera. El Mirador de La Corona es el más alto (750 m): zona de parapente, vista vertiginosa sobre todo el valle. El Mirador de La Grimona es el más salvaje: en la ruta de las fincas, vista costera sin filtro. El Mirador del Asomadero ofrece el Teide a pleno encuadre. Para los fotógrafos: La Corona al amanecer, El Lance a mediamañana, San Pedro al atardecer.