Imagínese una lanza de color rojo sangre de 3 metros de altura, erizada de miles de pequeñas flores, plantada en medio de un desierto de lava negra a 2.000 metros de altitud. El tajinaste rojo (Echium wildpretii) es la flor más espectacular de Tenerife y no existe en ningún otro lugar de la Tierra. Endémica del Parque Nacional del Teide, florece desde finales de mayo hasta finales de junio, transformando las áridas laderas del volcán en un campo de lanzas escarlatas. Los guanches lo llamaban “tainast”, la aguja. Los ingleses la apodaron "Torre de las Joyas". Los canarios dicen "orgullo de Tenerife", el orgullo de Tenerife. Y “sangre del Teide”: la sangre del Teide.
El tajinaste es una planta bienal. El primer año aparece como una roseta de hojas grises al nivel del suelo, discreta, casi invisible entre las piedras de lava. Durante 12 meses acumula energía. El segundo año, en primavera, la inflorescencia explota hacia el cielo: de 1 a 3 metros en pocas semanas, cubierta de miles de flores de color rojo coral dispuestas en una apretada espiral. Cada flor rebosa polen y néctar: las abejas se vuelven locas y la miel de tajinaste resultante es considerada una de las mejores del mundo: translúcida, apenas ámbar, sabor floral único, denominación de origen protegida. Después de la floración, el tajinaste muere. Sus semillas caen sobre la lava y esperan.
El Mirador de La Fortaleza (ruta TF-21, km 47) ofrece la concentración más densa: es la parada fotográfica obligatoria en mayo-junio, con estacionamiento y una terraza panorámica. El valle de Ucanca, al pie del Teide, es el segundo lugar: los tajinastes destacan sobre un fondo de paredes verticales de roca y retamas blancas (escoba del Teide en flor). Los alrededores del Parador Nacional también cuentan con bellos ejemplares accesibles a pie. Para los excursionistas: el camino entre el Parador y la cumbre de la Guajara (2.718 m, 3 horas de ida) atraviesa las concentraciones más bellas, alejadas de los turistas. También aparecen ejemplares aislados en los alrededores de Vilaflor, Arico y Arafo.
