En ocho minutos, la cabina asciende 1.200 metros de altitud. Al llegar, en un día despejado, el panorama cubre las siete Islas Canarias, el mar de nubes debajo y el cráter del Teide humeante, unos cientos de metros arriba. Es una de las atracciones más concurridas de España y una de las pocas donde el turismo de masas está plenamente justificado.
El consejo: Reserve el horario de 2 p. m. a 4 p. m. franja horaria: 10% de descuento en el billete y mucha menos gente que por la mañana. Se requiere reserva online, con varias semanas de antelación en temporada alta.
La estación del valle de La Rambleta está situada a 2.356 m de altitud, ya en pleno Parque Nacional. El paisaje circundante es lunar: lava negra, piedra pómez roja, algunos pinos dispersos que resisten la altitud. La cabina tiene capacidad para 38 pasajeros. Gira lentamente a medida que asciende: cada lado ofrece su propia perspectiva.
Al llegar a La Rambleta (3.555 m), el aire es escaso: alrededor de un 30% menos de oxígeno que al nivel del mar. Tómese el tiempo para aclimatarse antes de caminar. Las personas con problemas cardíacos o respiratorios deben consultar primero a un médico.
En un día despejado (especialmente en las mañanas de invierno), la vista se extiende sobre las siete Islas Canarias. La Gomera aparece como una montaña oscura al oeste, El Hierro más lejos y La Palma al noroeste. Abajo, el mar de nubes forma una alfombra blanca sobre la costa: Tenerife flota como un volcán sobre las nubes.
El cráter Pico Viejo es visible al oeste desde La Rambleta. El acceso a la cima del Teide (3.718 m) está limitado a 200 personas por día y requiere un permiso gratuito por separado, que se puede obtener en reservasparquesnacionales.es.
