El "Barranco del Infierno" lleva muy mal su nombre. Es un cañón exuberante, excavado por milenios de erosión, que termina en una cascada de 200 metros cayendo en una poza natural rodeada de paredes verticales. La luz matinal desciende por la apertura del cañón e ilumina la bruma a contraluz — uno de los espectáculos más fotografiados de la isla. Es también la única caminata de Tenerife que exige una reserva: 300 personas por día, ni una más.
6,5 km ida y vuelta desde el pueblo de Adeje. El camino bordea el fondo del barranco entre paredes que alcanzan los 300 metros. La vegetación cambia poco a poco: cactus y euforbia en la entrada, helechos y musgos en el fondo. El desnivel es moderado (~350m) y la subida es progresiva. Solo la última sección antes de la cascada requiere atención — piedras grandes, paso estrecho, y a menudo mojado. El regreso se hace por el mismo camino. Cuente 3h a 3h30 sin prisa. Las rodillas trabajan en el descenso — tómese su tiempo.
Reserve en barrancodelinfierno.es al menos 3-4 días de antelación. En temporada alta (julio-agosto, Navidad, Semana Santa), mínimo 1 semana. Precio: 8,50€/adulto, 3,50€/niño. El sitio le asigna un horario — llegue 15 minutos antes. Sin reserva, el guarda en la entrada le rechazará sin excepción. Los horarios de 8h y 8h30 son los mejores: menos gente, luz rasante en el cañón, y se cruza con los rezagados bajando en lugar de tenerlos detrás.