Dieciocho kilómetros de túneles excavados por la lava hace 27 000 años, bajo las colinas de Icod de los Vinos. La Cueva del Viento es el 5º tubo volcánico más largo del mundo — y uno de los mejor conservados. La visita guiada (2h, máximo 10 personas) desciende en una red de galerías donde la temperatura se mantiene constante a 19°C, donde fósiles de lagartos gigantes endémicos están incrustados en la roca, y donde las formaciones de lava adoptan formas imposibles.
El truco: Reserva desde la apertura del calendario, tres meses antes — los horarios desaparecen en cuestión de días. Calzado cerrado obligatorio (terreno resbaladizo). Chaqueta ligera recomendada a pesar de los 19°C constantes.
Cuando la lava fluye rápidamente desde un volcán, la superficie externa se enfría y endurece en pocas horas — formando una corteza. Bajo esta corteza, la lava sigue fluyendo, luego acaba por vaciarse. Lo que queda es un túnel: ese es el tubo volcánico. En el caso de la Cueva del Viento, la erupción que lo formó duró varios siglos, alimentando un río de lava desde el Teide hasta el mar.
El resultado: galerías que pueden alcanzar 15 metros de altura y 20 metros de ancho, con paredes cubiertas de formaciones llamadas lavaciclas (estalactitas de lava), shelves (repisas), y lava balls. Algunas parecen esculturas abstractas, otras asemejan intestinos gigantes — es fascinante y ligeramente inquietante.
El aislamiento total de la gruta permitió la evolución de especies únicas en el mundo. Fósiles de Gallotia goliath, un lagarto gigante endémico de Tenerife hoy extinto, fueron hallados en la Cueva del Viento — los mejor conservados de Canarias. Arañas e insectos adaptados a la oscuridad total aún viven en las galerías más profundas.
El Centro de Interpretación en la superficie explica esta biodiversidad subterránea con maquetas y especímenes — recomendable ver antes de descender para apreciar mejor lo que se observa.