Columnas de roca blanca, setas de toba, agujas esculpidas por milenios de erosión, plantadas en medio de un pinar canario a 1.500 metros de altitud. Paisaje Lunar no se parece a nada en la isla. Ni volcánico en el sentido clásico ni tropical: es un accidente geológico fascinante. Parece Capadocia, excepto que hueles la resina de pino y puedes ver el Atlántico entre los troncos.
Salida desde Vilaflor, el pueblo más alto de Canarias (1.400 m). El sendero señalizado PR-TF 72 tiene aproximadamente 8 km ida y vuelta. El camino atraviesa primero un magnífico pinar: pinos canarios de 30 metros de altura, suelo cubierto de agujas marrones, silencio total excepto el viento en las cimas. Tras 45 minutos de caminata, el bosque se abre y aparecen las primeras formaciones. El desnivel acumulado es moderado (~300 m), pero el regreso sube más de lo que imagina: ahorre energía y agua para el final.
Por la mañana, absolutamente. La luz tenue entre las 8 a.m. y las 10 a.m. resalta el blanco de las formaciones contra el azul del cielo y el verde de los pinos: es hora de tomar fotografías. Por la tarde, las sombras caen y el calor del verano dificulta el paseo (incluso a 1.500 m). En invierno, las formaciones bajo la nieve (sí, a veces nieva aquí) son extraordinarias, pero es posible que la carretera esté cerrada. Evite los días con vientos fuertes: el polvo de toba pica los ojos y se queda pegado por todas partes.