A 2.400 metros de altitud, por encima de la ##mar de nubes##, el cielo del Teide es uno de los más puros de Europa. El Parque nacional del Teide está certificado como Reserva Starlight y Destino Turístico Starlight, lo que lo convierte en uno de los raros sitios en Europa que acumula ambas certificaciones. En noches despejadas, la Vía Láctea es fácilmente visible a simple vista, algunas estrellas fugaces son observables durante las lluvias de meteoritos, y Júpiter puede revelar sus lunas con simples prismáticos. El Instituto de Astrofísica de Canarias explota varios observatorios entre los más importantes del mundo, en particular en Izaña.
Tres factores principales explican la calidad excepcional del sitio. La altitud (2.400 m en el Parador, 3.718 m en la cima) coloca al observador por encima de la capa de inversión térmica, generalmente situada entre 1.000 y 1.800 m. La contaminación lumínica es muy baja gracias a la Ley del Cielo de Canarias (1988), que limita fuertemente la iluminación nocturna. Finalmente, la posición geográfica permite observar una muy amplia parte de las constelaciones del hemisferio norte, así como una porción del cielo austral.
A simple vista: la Vía Láctea en forma de una banda luminosa densa, la nebulosa de Orión en buenas condiciones, y la galaxia de Andrómeda como una mancha difusa visible en un cielo muy oscuro. Con un telescopio de 150 mm (frecuentemente proporcionado por las excursiones): los anillos de Saturno, las bandas nubosas de Júpiter y sus lunas galileanas, los cráteres de la Luna en detalle, así como los cúmulos estelares como las Pléyades. Durante las lluvias de meteoritos como las Perseidas (mediados de agosto), es posible observar varias decenas de estrellas fugaces por hora en buenas condiciones.
