Cinco capas en un vaso transparente. Leche condensada al fondo, un trazo dorado de Licor 43, el espresso marrón oscuro, la espuma de leche blanca, y encima — canela y una pizca de limón. El barraquito es el café más fotografiado de Tenerife antes incluso de ser bebido. Se encuentra en cada bar de la isla, desde el chiringuito de playa al restaurante gastronómico, y cuesta entre 2,50€ y 4€. Es tanto un postre como un café. Y sí — se mezcla todo antes de beber. Las capas, es para los ojos. El caos, es para el gusto.
El origen más extendido: mediados del siglo XX, Bar Imperial, Santa Cruz de Tenerife. Un cliente habitual llamado Sebastián Rubio, apodado "Barraco" (el portugués para "barraca"), pedía cada día un cortado especial — con leche condensada en un vaso grande, un vasito de Licor 43, una pizca de limón y canela. El camarero terminó por nombrar la bebida según su cliente. El Bar Imperial aún existe, cerca de la Plaza de la Paz. Otras versiones atribuyen la invención a un camarero de un bar popular entre los artistas de Santa Cruz. Sea cual sea la verdad, el barraquito se extendió por todas las islas Canarias pero sigue siendo desconocido en el continente español — pídelo en Madrid, te mirarán con ojos sorprendidos.
"Un barraquito, por favor" es suficiente en el 90% de los bares. Para la versión completa con alcohol: "barraquito especial" o "barraquito completo". Sin alcohol: "barraquito sin licor" o "barraquito virgen". En el norte de Tenerife, entre Buenavista y Puerto de la Cruz, se dice "zaperoco" en lugar de barraquito — la misma bebida, otro nombre. En Santa Cruz y La Laguna, atención: "barraquito" puede designar un simple café con leche condensada (leche-leche). Especifica "con Licor 43" para estar seguro de tener el verdadero. Cada camarero tiene su versión — algunos añaden cacao en lugar de canela, otros crema batida. El "barraquito de la casa" siempre es una buena idea.
El orden de los ingredientes es todo: 1 cucharada de leche condensada azucarada al fondo del vaso, luego un trazo de Licor 43 (el licor español con 43 botánicos — vainilla y cítricos dominantes), luego el espresso vertido lentamente sobre el dorso de una cuchara para no romper las capas, luego la leche espumosa encima. Terminar con una pizca de canela y una pizca de limón. La clave: cada capa tiene una densidad diferente, es la física la que hace el trabajo. Remueve solo al momento de beber. El Licor 43 también se encuentra en grandes superficies en Francia; llevar una botella sigue siendo un buen recuerdo.
El barraquito de La Gomera añade crema batida. Algunos bares sustituyen el Licor 43 por Tía María (licor de café jamaicano) — es diferente pero bueno. En la Cafetería La Paz de Vilaflor, el barraquito acompañado de su tarta de almendras casera es una combinación demoledora. Y si no bebes alcohol: el leche-leche (leche condensada + café + leche) es el primo sobrio del barraquito — igual de canario, solo que menos festivo. Incluso existe una canción dedicada al barraquito, por el grupo canario La Galería — búscala al volver, sonreirás.
