Cinco capas en un vaso transparente. Leche condensada en el fondo, un trazo dorado de Licor 43, el espresso marrón oscuro, la espuma de leche blanca, y encima — canela y un toque de limón. El barraquito es el café más fotografiado de Tenerife incluso antes de ser bebido. Se encuentra en cada bar de la isla, desde el chiringuito de playa hasta el restaurante gastronómico, y cuesta entre 2,50€ y 4€. Es tanto un postre como un café. Y sí — se mezcla todo antes de beber. Las capas son para los ojos. El caos es para el gusto.
El origen más extendido: mediados del siglo XX, Bar Imperial, Santa Cruz de Tenerife. Un cliente habitual llamado Sebastián Rubio, apodado "Barraco" (el portugués para "cabaña"), pedía cada día un cortado especial — con leche condensada en un vaso grande, un pequeño vaso de Licor 43, un toque de limón y canela. El camarero acabó nombrando la bebida después de su cliente. El Bar Imperial sigue existiendo, cerca de la Plaza de la Paz. Otras versiones atribuyen la invención a un camarero de un bar popular entre artistas de Santa Cruz. Sea cual sea la verdad, el barraquito se extendió por todas las islas Canarias pero sigue siendo desconocido en el continente español — pide uno en Madrid y te mirarán con los ojos en blanco.
