Los Guanches habitaron Tenerife desde el siglo III antes de nuestra era hasta 1496, cuando terminó la conquista castellana.
El término "Guanche" proviene de « Guan Achinet », que significa « hombre de Tenerife ». Designa estrictamente a los habitantes autóctonos de esta isla, a distinguir de las poblaciones de las otras islas del archipiélago. Su origen está vinculado a los pueblos bereberes del norte de África, con un asentamiento estimado entre el primer milenio antes de nuestra era y el comienzo de nuestra era, aunque esta datación sigue siendo debatida.
La sociedad guanche estaba estructurada en nueve reinos llamados menceyatos, cada uno dirigido por un mencey. La vida colectiva se organizaba en particular alrededor de los tagoros, asambleas donde se tomaban decisiones y se administraba justicia. Su visión del mundo se basaba en una dimensión espiritual marcada, con Achamán como divinidad suprema, mientras que Guayota encarnaba una fuerza maléfica asociada al Teide, llamado Echeyde en su cosmología.
Los Guanches desarrollaban un modo de vida adaptado al entorno insular, fundado principalmente en la ganadería de cabras y ovejas, completado por una agricultura rudimentaria. Utilizaban materiales locales como la piedra volcánica, en particular la obsidiana, así como el hueso para fabricar sus herramientas. Las prácticas funerarias ocupaban un lugar importante, con sepulturas en cuevas y técnicas de momificación reservadas a ciertas categorías sociales.
La princesa Dácil, hija del mencey de Taoro, sigue siendo una figura destacada de esta época: simboliza los primeros contactos entre Guanches y Europeos durante la conquista. En Candelaria, nueve estatuas representan los menceyes de Tenerife, frente al océano, una manera concreta de visualizar cómo se dividía la isla antes de 1496. Ofrecen un referente visual fuerte para comprender la organización de la isla antes de la conquista.
Tenerife es la última isla de Canarias que cae bajo dominio castellano en 1496, después de casi un siglo de conquista iniciada en 1402 en Lanzarote. En 1494, los Guanches logran una victoria importante en la primera batalla de Acentejo bajo el liderazgo del mencey Bencomo. Este enfrentamiento es el origen del nombre actual « La Matanza de Acentejo », aún visible en el mapa de la isla.
El ADN guanche permanece presente en las poblaciones actuales de Canarias. Se manifiesta en particular a través de ciertos linajes maternales, con una presencia variable según las islas y los estudios científicos, testimoniando un mestizaje progresivo tras la conquista.
Los nombres Teide, Anaga, Adeje, Güímar, Tegueste o Taoro provienen del guanche y son utilizados cada día por los tinerfeños. Algunas palabras han atravesado también el tiempo y permanecen ancladas en la cultura local, como « guachinche », que designa un establecimiento tradicional que sirve vino local, o « gofio », una harina de cereales tostados emblemática de la gastronomía canaria.
MUNA (Museo de Naturaleza y Arqueología) en Santa Cruz constituye la referencia imprescindible para descubrir la cultura guanche a través de una colección rica que incluye momias, objetos del día a día y reconstrucciones. La entrada es gratuita los viernes y sábados después de las 16h (no el domingo).
Cueva del Viento, ubicada en Icod de los Vinos, es una de las más vastas redes volcánicas del mundo. Algunas de sus cavidades fueron utilizadas por los Guanches. La visita se realiza únicamente con guía y requiere una reserva previa.
