Entre Los Gigantes y Costa Adeje, un cañón submarino se sumerge a 2 000 metros de profundidad. En este corredor de agua cálida, 300 a 400 calderones tropicales viven todo el año. No son visitantes de paso — son residentes. Están allí en enero como en agosto, en grupos familiares de 10 a 30 individuos, a menudo acompañados de grandes delfines. La tasa de encuentro es muy elevada gracias a esta población residente, lo que lo convierte en uno de los sitios de observación de cetáceos más fiables de Europa, a 20 minutos en barco desde Los Cristianos.
Los calderones (pilot whales en inglés) son las estrellas: negros lustrosos, 4 a 6 metros, frente abombado característico. Nadan lentamente en la superficie, resoplen, se sumergen. Los grandes delfines (delfines mulares) son los acróbatas — saltos, surfean la onda de proa de los barcos, juegan con sus crías. De febrero a mayo, los zifios de Blainville y los rorcuales tropicales pasan en migración. Los delfines moteados del Atlántico aparecen en verano por cientos. Con suerte (rara pero documentada cada año): cachalotes, orcas, e incluso ballenas azules.
Dos puertos de salida: Los Cristianos y Puerto Colón (Costa Adeje). Salidas de 2h (estándar, solo observación) o 4-5h (con parada para baño y snorkel). Precio: 25-40€ por 2h, 50-70€ para la jornada completa. El criterio nº1: el tamaño del barco. Los grandes catamaranes (60-80 personas, música, bar, ambiente de club) ahuyentan a los cetáceos y la experiencia es mediocre. Privilegia las pequeñas embarcaciones (12-20 plazas) con una guía biológa a bordo. Busca la etiqueta "Barco Azul" (bandera azul) — certifica el respeto de las distancias de aproximación y los protocolos de observación.
