Los vinos de Tenerife son de los más singulares de Europa. Viñedos en altitud, variedades rescatadas de la filoxera, terroir volcánico único, una historia vitícola de cinco siglos que los aficionados de todo el mundo comienzan a descubrir.
La vid se implanta en Tenerife desde el siglo XV, poco después de la conquista. Las condiciones son ideales: suelos volcánicos minerales, altitud fresca, alisios regulares.
Desde el siglo XVII, el "Canary wine", principalmente de la Malvasía, se exporta hacia Inglaterra y el norte de Europa. Shakespeare menciona el "Canary wine" en varias obras, frecuentemente asociado al "sack".
El siglo XIX-XX ve la decadencia: competencia internacional, filoxera en Europa (pero no en Canarias, el insecto nunca alcanzó el archipiélago), éxodo rural hacia Venezuela.
El resurgimiento de los años 2000 impulsa los vinos canarios en la escena internacional, impulsados por una nueva generación de viticultores.
La filoxera, pulgón que devastó los viñedos europeos en el siglo XIX, nunca alcanzó Canarias. Resultado: vides pluriseculares en sus pies originales, una situación extremadamente rara en Europa.
Estas viejas vides no injertadas producen uvas de concentración y complejidad excepcionales.
