La Piñata en Santa Cruz de Tenerife es el último regreso del carnaval tras la Cuaresma. Llega una semana después del Miércoles de Ceniza — justo después del Entierro de la Sardina — cuando la ciudad cierra oficialmente las fiestas y luego las reabre para una última noche.
Esta tradición es propia de Tenerife porque prolonga el carnaval más allá del calendario religioso habitual. En otros lugares, el fin del carnaval marca la entrada en Cuaresma sin vuelta atrás; aquí, Santa Cruz vuelve a sacar los disfraces a la calle para una última salida.
Considérala como una resurrección festiva sin el espectáculo de un gran evento oficial. Los vecinos vuelven a sacar sus disfraces, las calles se llenan de nuevo y el carnaval se reanuda de forma más libre y local.
La tarde comienza generalmente a última hora y va ganando intensidad de forma progresiva. Hay conciertos, animación callejera y desfiles informales en el centro de Santa Cruz.
El ambiente es menos estructurado que una gran parada oficial. No se viene por un recorrido único y continuo, sino para circular entre varios puntos de fiesta, escuchar música y seguir a los grupos que se mueven por las calles. La zona alrededor de la Plaza de la Candelaria, la Plaza del Príncipe y la Avenida Francisco La Roche concentra la mayor parte de la actividad.
